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Consejos Prácticos para la Sordera en la Tercera Edad

Lo común entre los mayores es que sus capacidades no sean las mismas que en la juventud. Los sentidos se van deteriorando y mantener la autonomía es cada vez más complicado. Por ello, en miResi queremos dar a conocer las consecuencias de la sordera en la tercera edad y los remedios que la tecnología puede aportar.

1. Cómo se manifiesta la sordera en la tercera edad

Todos conocemos lo que implica la pérdida de audición. Los síntomas son perceptibles fácilmente. La hipoacusia -este es el nombre científico de la sordera- dificulta seriamente la comunicación entre personas. Los mayores que la padecen -los cuales son bastantes- no tienen la capacidad completa de seguir una conversación. Esto es un problema en la medida en que nuestros mayores no disponen de la información necesaria.

Más allá del problema que significa la sordera, los mayores pueden verse aislados, perder la conexión con la realidad o tener problemas mayores por la reducción de sus capacidad de respuesta. El oído nos avisa de muchos peligros a nuestro alrededor. Sin esta capacidad, nuestros mayores se ven más expuestos a los obstáculos del día a día.

En el caso de la tercera edad, el número de células pilosas en el oído se reduce. Las células pilosas son las responsables de que el sonido llegue al cerebro para que este sea interpretado. La regeneración de estas es muy compleja, por lo que las consecuencias suelen ser irreversibles.

Anciano con sordera
Anciano con sordera con un audífono

2. Tipos de sordera en la tercera edad

La sordera se puede desarrollar por distintos motivos:

  1. Accidentes: Las lesiones suelen ser uno de los orígenes de la pérdida de oído.
  2. Problemas médicos: algunos medicamentos y enfermedades pueden disminuir la capacidad auditiva. Ejemplo son la diabetes o algunos medicamentos relacionados con el cáncer.
  3. Sobreexposición al ruido: Exponerse a sonidos fuertes continuamente deteriora la capacidad auditiva. Los auriculares o la televisión a un volumen elevado son dañinos para los oídos.
  4. Genética: esta no tiene una causa externa, sino que se desarrolla a partir de una predisposición genética hereditaria o una mutación.
  5. Envejecimiento (Presbiacusia): puede ser que la razón sea simplemente un deterioro del oído producto del paso del tiempo.
  6. De conducción: el aparato interno de la oreja se ve dañado por la calcificación o la fibrosis.
  7. Sistema nervioso: Este está relacionado con lesiones en el nervio auditivo.

Otra forma de clasificar la sordera es según a qué oído afecte. Esta puede ser:

  1. Unilateral: si solo afecta a un oído.
  2. Bilateral: si afecta a ambos oídos.

3. Grados de sordera

Según el grado de pérdida auditiva existen cuatro niveles de sordera:

  1. Sordera leve (pérdida de audición entre los 20 y los 40 decibelios; a este volumen ladran los perros normalmente)
  2. Sordera moderada (pérdida de audición entre los 41 y los 70 decibelios; a este volumen suena un teléfono fijo)
  3. Sordera severa (pérdida de audición entre los 71 y los 90 decibelios; a este volumen suenan los semáforos en la calle)
  4. Sordera profunda (audición entre los 91 y los 100 decibelios; a este volumen suenan las sirenas de la policía y las ambulancias)
Infografía con los grados de sordera
Infografía con los grados de sordera

4. Cómo saber si tengo problemas de audición

Los síntomas de la sordera se manifiestan progresivamente. Comenzar a no oír ruidos cotidianos como puede ser el timbre de casa, una conversación a bajo volumen o tener que subir excesivamente el volumen de la televisión son señales claras. 

Ante esto, y como siempre decimos, lo primero es acudir a especialistas para que realicen un examen completo. Lo primero es consultar con el médico de cabecera. Si este cree que el problema es preocupante, le derivará al otorrinolaringólogo. Este realizará una serie de pruebas para determinar el grado de sordera del paciente y hacer las respectivas recomendaciones.

5. Consejos para prevenir la sordera

Hay muchos agentes externos que no se pueden controlar a la hora de prevenir la sordera. Por ello, nos referiremos únicamente a aquellas cosas en las que el paciente puede tener mano.

El consejo más básico, pero muchas veces el más eficaz, es que se regule la exposición al ruido. Aunque no lo sepamos, esta exposición constante puede tener consecuencias a largo plazo. Hay que intentar en la medida de lo posible no forzar el oído.

6. Mejores dispositivos para la sordera

En miResi hacemos una selección completa de los mejores dispositivos para mejorar la escucha. Aquí presentamos una selección de los distintos tipos que existen:

  1. Audífonos retroauriculares (BTE y RIC): Este modelo es el más común. Algunas de las desventajas que puede presentar respecto al resto es que funciona con pilas -por lo tanto, tiene menos autonomía- y es muy visible. Su precio suele ser económico y su aplicación y manejo son muy sencillos.
  2. Audífonos invisibles: Estos son una buena opción si nuestro mayor no quiere que el audífono se vea. Es muy portable, pero también hay que ir con más cuidado para no perderlo.
  3. Audífonos recargables: Este modelo es muy cómodo porque tiene una autonomía muy alta. Incorporan bluetooth, por lo que se pueden conectar a cualquier dispositivo. 
Anciana con sordera a la que le están colocando un audífono
Anciana con sordera a la que le están colocando un audífono

7. ¿Puede derivar en una depresión?

La pérdida de capacidades conlleva siempre un deterioro en la salud mental. La incomprensión y la desesperación social puede acrecentar esta sensación de incapacidad. Por ello, hay que reforzar la autoestima de nuestros mayores y comprender su situación. 

El aislamiento y la falta de comprensión pueden conducir al mayor con presbiacusia a una depresión.

En miResi creemos que la autonomía de los mayores es lo primero. Como hemos dicho antes, en muchos casos la pérdida de audición es inevitable, por ello, hay que procurar que esta no se convierta en una situación de dependencia o malestar para nuestros mayores. ¡Ayudemos a nuestros mayores!

Fuentes:

Sobre el autor

Periodista y estudiante de Geografía e Historia. Actualmente redactor en miResi con el objetivo de contar historias de interés social. “El pasado es la mejor forma de acceder a la realidad del presente”
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