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Guía de Teleconsultas médicas: Qué Son y Qué Beneficios Tienen

La crisis de la Covid-19 ha provocado que muchos de los eventos de nuestra vida diaria se deban realizar a distancia. La necesidad de adaptarse a esta situación sobrevenida ha provocado que las consultas telemáticas médicas sean algo habitual. Con el fin de evitar peligros innecesarios, los doctores y doctoras citan vía telefónica o por videollamada a los pacientes. Esto acarrea beneficios, pero también desventajas. Desde miResi hablamos de qué son y cómo funcionan las teleconsultas médicas.

1. Qué son las teleconsultas médicas

La teleconsulta, telesalud o consulta remota es una herramienta de teleasistencia que emplea la sanidad para agilizar los procesos. Mediante llamadas o videollamadas, el doctor o doctora pasa consulta al paciente. En estas llamadas, el sanitario analiza el problema de salud mediante la experiencia que el paciente transmite.

Después de esto, el médico o médica puede acordar una cita presencial o prescribir un medicamento o tratamiento. 

Las teleconsultas son únicamente las comunicaciones entre un sanitario y su paciente en forma de llamada telefónica o videollamada. No se consideran consultas remotas los comunicados vía correo electrónico o notificación en apps de salud del doctor o doctora. Para considerarse telesalud debe haber una conversación bidireccional (de paciente a médico y viceversa) en la que las dos partes intervengan de forma activa.

Anciana disfrutando de las teleconsultas médicas
Anciana pasando teleconsulta por teléfono

2. Qué necesito para las teleconsultas médicas

La Seguridad Social ha implementado este método de consulta para evitar contagios durante la pandemia. Así que el servicio está incluido en las prestaciones públicas. Mientras que los seguros privados ya habían instaurado este servicio antes de la crisis sanitaria (esta ha sido la única opción durante los picos de la pandemia).

Dentro de la tarjeta sanitaria se contempla ya la opción de recibir este tipo de atención. Cuando se habla con el personal administrativo del hospital o el centro de salud, se pregunta si se desea tener una cita presencial o telemática. Normalmente, las citas telefónicas tienen menos espera, por lo que se suelen escoger.

Lo que se necesita para poder realizar una teleconsulta es una línea telefónica (fija y/o móvil, e Internet en el caso de las videollamadas). Los mayores llaman al centro de salud o al hospital con el fin de comunicar una dolencia. Los sanitarios se pondrán en contacto con los ancianos a través de este número de teléfono.

Por otra parte, si la consulta requiere de observar moretones, cortes, inflamaciones o cualquier otro tipo de marca física, se realizará una consulta por vídeo. En este caso, se tiene que disponer de una red de conexión a Internet. Además, los ancianos deberán contar con un aparato con videocámara para poder ver al doctor o doctora y ser vistos. Esto implica que el paciente debe contar con un ordenador, un móvil o una tableta. 

Por otra parte, tanto los trabajadores de la salud como los pacientes tendrán que poseer conocimientos en el campo de la tecnología y la informática.

3. Cómo es una teleconsulta

Las teleconsultas, al igual que una consulta física, son espacios seguros en los que solo intervienen el paciente y el profesional. Para comenzar, los mayores exponen sus problemas al sanitario. Este, al igual que se hace presencialmente, hace las preguntas pertinentes para diagnosticar un problema y un tratamiento.

El formato de estas consultas no difiere. La estructura es la misma que en una visita al doctor cara a cara. Lo único que se elimina es el contacto. El sanitario y el paciente no podrán estar en contacto, como es obvio, por lo que no se podrá auscultar o palpar. El reconocimiento tendrá que ser visual o, en el caso de la llamada telefónica, simplemente testimonial.

Hay enfermedades o malestares que se pueden detectar únicamente mediante la comunicación de los síntomas. Un catarro, un empacho o una infección de orina son diagnosticables mediante el estado del paciente. No ocurre lo mismo con dislocaciones, indicios de tumores o cortes profundos. En estos casos, el doctor o doctora debe inspeccionar en persona las dolencias. La administración tiene en cuenta esto y no da teleconsultas para estos diagnósticos.

4. Qué pasos debo seguir para solicitar una teleconsulta médica

Los pasos para la solicitud son similares tanto en la sanidad privada como en la pública. El proceso consiste en los siguientes pasos:

  1. Contactar con el centro para solicitar una cita con el doctor o doctora de cabecera.
  2. Se concederá una cita para que la médica o médico llame al paciente.
  3. Exponer los síntomas y molestias al profesional sanitario.
  4. La personas encargada recetará un tratamiento o dará los consejos médicos pertinentes (de ser necesario).

Después de esta consulta, los profesionales podrán estimar oportuno derivar al paciente a un especialista o verle en persona. 

Los seguros privados permiten acceder a los especialistas sin necesidad de pasar primero por un médico de familia. En estos formatos, por ejemplo la app de Caser, permite acceder a los profesionales directamente. 

  1. Los pacientes pueden exigir una copia del historial médico en formato digital (vía correo ordinario) o por escrito (vía correo ordinario). De la misma forma, se remitirán las recetas (adjuntándose a la tarjeta sanitaria) para que el mayor pueda disponer de ellas.

Después del diagnóstico y la posible medicación o tratamiento, lo propio es hacer un seguimiento continuado de la evolución del paciente. Las llamadas telefónicas permiten al servicio de enfermería controlar que los pacientes no olviden la medicación, hacer seguimiento a los resultados que dan los fármacos y comprobar que se encuentran bien. Esto permite que la atención sea más cercana y pormenorizada.

Anciana disfrutando de las teleconsultas médicas
Ancianos pasando teleconsulta con su hospital

5. Ventajas de la teleconsultas médicas

Estos nuevos procesos a distancia han mejorado la vida de los pacientes en varios aspectos. Algunas de las mejoras que ha implementado este modelo son:

  1. Los mayores no deben desplazarse hasta el hospital o centro de salud.
  2. No hay riesgo de infección por cualquier enfermedad contagiosa.
  3. Los sanitarios tienen mayor flexibilidad y pueden atender a un mayor número de pacientes.
  4. Los hospitales no se colapsan porque las listas de espera se reducen.
  5. Las personas que viven en la entornos aislados pueden acceder al servicio médico.
  6. Permitir el acceso a las personas con dificultades para moverse sin tener que recurrir a la asistencia domiciliaria.
  7. Pudiendo consultar a un abanico más amplio de especialistas.
  8. El seguimiento de los pacientes se vuelve más sencillo.
  9. Puede ser de gran utilidad en problemas de urgencia o situaciones sobrevenidas.

6. Desventajas de las teleconsultas médicas

De la misma forma, el hecho de no acudir presencialmente al hospital ha representado un problema para algunos pacientes. Algunas de las frontera son:

  1. Algunas patologías o problemas son indetectables mediante una videollamada o una llamada telefónica.
  2. Muchos mayores no tienen acceso a Internet o tienen problemas de audición o comunicación.
  3. Necesidad de ayuda de familiares o allegados para llamar o responder a las videollamadas.
  4. Las teleconsultas pueden ser una excusa para no construir hospitales o ampliar servicios en determinadas áreas.
  5. Puede no conseguirse un ambiente de confianza por la frialdad de la llamada.
  6. Los programas informáticos y la línea telefónica puede fallar.
  7. La implantación de estos sistema es cara para los centros, por lo que no ha conseguido desarrollarse y asentarse con éxito.
  8. No hay un marco legal claro.

7.  Calidad de los servicios públicos de telemedicina

Desde el inicio de la pandemia del coronavirus, derivada de la situación de confinamiento y la necesidad de mantener distancias sociales, el Gobierno de España tuvo que remediar este problema mediante un sistema digitalizado de asistencia médica. 

Con este fin, la administración pública ha tenido que desarrollar en poco tiempo todo un protocolo y unas infraestructuras para que las consultas en remoto sean una realidad. Esto implica mucho tiempo y presupuesto. El objetivo es extender y perfeccionar los sistemas de asistencia remota, la teleconsulta y el telediagnóstico y conseguir que estos lleguen al mayor número de espacios posible.

Un estudio publicado en 2020 en la Revista Española de Salud Pública analizó el grado de satisfacción de los usuarios que habían utilizado las teleconsultas durante la pandemia (del 16 marzo al 25 mayo 2020, concretamente). La mayor parte de los entrevistados confirmó que el trato y los servicios fueron buenos. Además, comentaron como algo muy positivo el hecho de no tener que desplazarse hasta el centro por ahorro de tiempo. Aún así, destacaban la importancia de las consultas presenciales.

El informe destaca el papel de las enfermeras, ya que los encuestados valoraban muy positivamente la atención recibida por estas.

Doctor disfrutando de las teleconsultas médicas
Doctor pasando consulta vía videollamada

8. ¿Está mi familiar obligado a aceptar una teleconsulta?

Si las circunstancias sociosanitarias no obligan a lo contrario, los pacientes pueden pedir que se les tome consulta presencialmente. Los sanitarios categorizan las consultas de los mayores en función de la gravedad y la necesidad de auscultarles. Si los problemas no requieren de la presencialidad, los centros de salud y hospitales van a priorizar las teleconsultas.

Esto se hace para evitar perder tiempo en consultas que pueden ser dirimidas en una llamada y para no poner en riesgo u obligar a desplazarse a los mayores. Por ello, siempre se va a priorizar la consulta a distancia. Si los mayores lo estiman oportuno, pueden pedir citar cara a cara en la consulta, pero las citas para estas suelen ser a varios meses vista en algunas comunidades (en la sanidad pública, sobre todo).

Hay que ser consecuente y facilitar la labor de los servicios públicos de sanidad lo máximo posible. Si un profesional determina que no hay necesidad de acudir a la consulta, lo más racional es hacerle caso. De todas formas, un sanitario no puede negar a un paciente acudir al hospital (siempre que no haya una situación de crisis de cualquier tipo que impida que esto se produzca). Se puede ir directamente a urgencias a comunicar el problema, pero en muchas ocasiones estas consultas no son de urgencia o se podrían haber solucionado con un par de consejos vía telefónica. Esto satura los centros y provoca que otros problemas de mayor calado no sean atendidos con el suficiente tiempo o rapidez.

9. ¿Hay edadismo en las teleconsultas?

Como ya hemos dicho, hay una serie de obstáculos a los que los mayores se pueden enfrentar. El acceso a las videollamadas es algo limitado para muchas de las personas mayores. La proliferación de esta modalidad de consultas podría excluir de los servicios sanitarios a los ancianos.

Por otro lado, puede que los mayores no sean los únicos que se enfrenten a un problema con las nuevas tecnologías. El conocimiento que se necesita para poder emplear herramientas como la videollamada son altos, y no todos los profesionales disponen de las destrezas necesarias. Esta brecha digital afecta en mayor medida a los pacientes más mayores.

Igualmente, hay que tener en cuenta los problemas comunicativos y auditivos que una amplia parte de las personas en la tercera edad tienen. Las llamadas pueden ser una mala solución, ya que no lograrían comunicar aquello que les ocurre con claridad.

Otro posible problema es que los mayores no exterioricen sus problemas. Esto es habitual en lo relativo a los problemas mentales, pero también a dolencias físicas que se subestiman. Con la única referencia del testimonio del paciente, los profesionales no pueden detectar ciertas afecciones.

Esta es la situación actual de la teleasistencia. Con sus ventajas y desventajas, es un modelo que se va implantando poco a poco en la sanidad. Lo mejor que podemos hacer es informar a nuestros mayores y procurar que los servicios sean lo más buenos posibles.

Fuentes:

Sobre el autor

Periodista y estudiante de Geografía e Historia. Actualmente redactor en miResi con el objetivo de contar historias de interés social. “El pasado es la mejor forma de acceder a la realidad del presente”
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