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¿Sabrías Cómo Tratar la Sarna en Ancianos?

La sarna es una afección que se manifiesta en forma de afección cutánea. La picazón y la rojez procuran el malestar de los mayores, lo cual les hace encontrarse intranquilos. La sarna no es un problema grave, su tratamiento es sencillo y no hay razón para preocuparse. Desde miResi te damos las claves para tratar la sarna en ancianos.

1. ¿Qué es la sarna en ancianos?

La sarna es la respuesta que tiene el organismo a la presencia de ácaros bajo la piel. La manifestación que se exterioriza es consecuencia de la alergia que producen los ácaros y sus excrementos bajo la piel.

La presencia de elementos externos dentro del organismo, como en cualquier circunstancia, se exterioriza en forma de afección cutánea. El cuerpo nos avisa de que algo no funciona al mismo tiempo que pretende eliminar al “intruso”.

2. Síntomas de la sarna 

La sintomatología de la sarna es bien conocida y se hace claramente visible. No es demasiado complicado descubrir que se padece sarna. Nuestros mayores nos harán saber que tienen un excesivo picor en determinada zona. Si observamos que lo que dice es cierto, y nos parece que esta picazón es relevante, este es el momento oportuno para acudir al médico.

Los síntomas básicos (es decir, los más comunes) son los siguientes:

  • Picazón.
  • Surcos, agujeros, ampollas o erupciones en la piel (todo lo relacionado con problemas cutáneos).
  • Úlceras derivadas de rascarse.
  • Infecciones derivadas de los cortes por el excesivo rascado de la piel.

Los síntomas se pueden volver más visibles e intensos durante la noche. Toda la piel puede verse afectada por la sarna, a excepción de la cara, donde es poco probable que aparezca en adultos. Las zonas que se suelen ver afectadas por la sarna son los brazos, las manos, las piernas, las nalgas, las muñecas o las axilas. Hay que tener en cuenta que estas se suelen localizar en los pliegues de la piel.

Los síntomas se experimentan hasta 6 semanas después de estar expuesto al foco de contagio.

brazo con sarna en ancianos
Las erupciones cutáneas causan muchas molestias en los ancianos

3. Orígenes de la sarna en ancianos

Uno de los agentes más importantes a la hora de que se manifieste la sarna son los ácaros. Estos se colocan debajo de la piel y causan la necesidad de rascarse compulsivamente. Estos pueden llegar a poner sus huevos debajo de la piel (los cuales eclosionan a los 21 días).

Este escenario se da en dos casos:

  1. Cuando el mayor está en contacto con una superficie donde hay una gran colonia de ácaros.
  2. Cuando el mayor entra en contacto directo piel con piel con una persona con sarna.

La propagación por estos medios es fácil. Es muy sencillo pasar y contraer la sarna, lo que vuelve a nuestros mayores especialmente vulnerables. Es precisamente por esto que no es raro escuchar hablar sobre epidemias de sarna en residencias o centros de día. Cualquier espacio en el que se acumule una gran cantidad de gente es un posible foco de contagio.

A esto hay que sumar que las personas con un sistema inmunológico débil son más propensas a experimentar esta afección. Además, los síntomas son experimentados con mayor intensidad. En estos casos, el mero contacto con la ropa de cama en la que haya dormido una persona infectada es suficiente para contagiarse.

Es necesario desmentir que las mascotas propaguen la sarna. Esto es un mito sin fundamento, los animales no transmiten la sarna. Hay distintos tipos de ácaros, pero aquellos que afectan a las personas son los ácaros de los humanos. Es por eso que la sarna de los animales no es transmisible a un humano.

3.1. Sarna costrosa (o noruega)

Esta es una variante de la sarna mucho más agresiva. La acumulación de ácaros es mucho mayor que en el resto de casos. Lo cual provoca que los síntomas sean mucho más intensos y se extiendan por una superficie más amplia de la piel.

Los síntomas de esta variante son los siguientes:

  1. Gran sequedad cutánea.
  2. Aparición de grietas y escamas en la piel.
  3. Gran capacidad de contagio.
  4. Difícil tratamiento.

Esta se da con aquellos pacientes que tienen problemas con el sistema inmunológico. Esto incluye a aquellos que padecen VIH o cáncer; además de personas mayores.

4. Prevención de la sarna en ancianos

Es muy complicado “huir” de la sarna, ya que los ácaros son seres microscópicos. Pero sí existen una serie de medidas que nos pueden ayudar a prevenir la aparición de la misma.

La higiene es algo fundamental. Lo que se debe tener en cuenta son los tejidos de uso cotidiano. La ropa de cama, pero también la vestimenta de nuestros mayores, puede ser el nido perfecto para los ácaros. Por ello, es necesario que lavemos con frecuencia ambos elementos con agua caliente. Los tejidos de toalla, alfombras, etcétera son especialmente sensibles, por lo que se debe desarrollar una rutina de lavado adecuada y regular.

Lo mismo ocurre con el hogar. Es imprescindible tener cuidado de la casa; esto implica lavar, por lo menos, semanalmente la casa. A diario, se deben abrir las ventanas para que la casa se airee y que los ácaros no se acumulen.

la Sarna de ancianos se calma con agua fría
La sarna tiene un tratamiento sencillo

5. Tratamiento de la sarna

Como ya hemos dicho, en cuanto se presenten síntomas, se puede acudir a la consulta para que un profesional médico se encargue del diagnóstico.

El proceso básico es raspar la piel en los puntos en los que hay agujeros. Las muestras que se extraen son examinadas con un microscopio. 

Como último recurso se puede realizar una biopsia para comprobar si se trata de sarna. Tras estos exámenes, si el doctor o doctora nos ha comunicado que nuestro mayor padece sarna, nos debemos atener a los tratamientos que nos proponga.

Lo esencial es lavar a conciencia con agua caliente todas las prendas que hayan estado en contacto con el mayor. Las altas temperaturas son enemigas de los ácaros. Hay que tener en cuenta también que los ácaros mueren cuando se alejan de un cuerpo por un período superior a las 72 horas (3 días). Esto es porque les falta el alimento y el cobijo que procura el cuerpo. Es necesario ventilar la casa y aspirar a conciencia.

En cuanto a los picores del mayor, se pueden calmar con lociones (normalmente, permetrina) y baños de agua fría. Farmacológicamente, lo más normal es que se recete un antihistamínico o unas pastillas llamadas ivermectina.

Lo normal es que los síntomas duren, como máximo, 2 semanas, si se sigue el tratamiento. No suelen aparecer efectos a largo plazo, pero de ser así, suelen estar relacionados con la falta de hidratación.

No hay razón para alarmarse en exceso por la sarna, si bien puede ser muy molesto para nuestros mayores. Por ello, es imprescindible tener una higiene regular y estricta en la casa. Esperamos que esta información sea útil y ayude a evitar molestias a los mayores. 

Fuentes:

Sobre el autor

Periodista y estudiante de Geografía e Historia. Actualmente redactor en miResi con el objetivo de contar historias de interés social. “El pasado es la mejor forma de acceder a la realidad del presente”
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