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Hiporexia o Falta de Apetito en Personas Mayores: Qué es, Causas y Tratamiento

Un mayor que se encuentra a menudo excesivamente cansado, tiene algún problema con sus piezas dentales y ha dejado de comer, es un mayor con falta de apetito. Probablemente esto te suene bastante si cuidas o tienes cerca a algún familiar de la tercera edad. Por eso, hoy te explicamos cómo tratar la falta de apetito en personas mayores.

La falta de apetito es un desorden alimenticio bastante común y peligroso en personas mayores. De hecho, puede llegar a suponer un riesgo real para su salud derivando en enfermedades graves como la hiporexia, la inapetencia o la anorexia.

Si detectas en tu mayor alguna conducta alimentaria de este estilo, te recomendamos que acudas de urgencia a un médico o nutricionista para solventar la situación cuanto antes.

1. Hiporexia o falta de apetito en personas mayores

La hiporexia es un trastorno de la alimentación en el que el adulto mayor va perdiendo el apetito poco a poco, de forma progresiva.

La hiporexia es muy frecuente durante la vejez: más del 60% de las personas mayores la padecen.

Aiudo

Esta alteración alimentaria se caracteriza porque el mayor comienza a perder peso, se reduce su apetito y esto puede dar lugar a infecciones o incluso, a la desnutrición.

2. Causas de la falta de apetito en personas mayores

La aparición de la hiporexia puede deberse a varias causas. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Síntoma de alguna enfermedad del aparato digestivo (como el cáncer de colon), insuficiencia renal crónica, EPOC, insuficiencia cardiaca, accidente cerebrovascular o ictus, o demencias como el Alzheimer.
  • Dificultades psicológicas: sucesos como el fallecimiento de un ser querido pueden llevar al mayor a un estado anímico lamentable debido a la ansiedad, la soledad y la depresión en la que se puede ver envuelto. Por eso, es importante que evitemos su aislamiento social.
  • Infecciones
  • Efectos secundarios de medicamentos
  • Intolerancias alimenticias
  • Pérdida del sentido del gusto. Por ello, al degustar comida con sabores insípidos, sus ganas de comer disminuyen.
  • La estación del año, pues en verano se suele disminuir la cantidad de comida que ingerimos debido al calor.
  • Insomnio
  • Fatigas
  • Dolores
  • Fiebre
  • Problemas para tragar (disfagia) o masticar (deterioro dental)
  • Sedentarismo o reducción de la actividad deportiva 
  • Abandonar el acto de cocinar. Muchos mayores, por su nivel de dependencia, dejan de realizar las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria. Por eso, es importante detectar cuándo necesitan ayuda externa.

3. Tratamiento de la falta de apetito en personas mayores

Si bien es verdad que la hiporexia o falta de apetito es una alteración muy común en ancianos, no es de las más graves y su tratamiento suele ser bastante sencillo y efectivo.

Sin embargo, si no le prestamos la atención que merece y decidimos no ponerle solución, podemos enfrentarnos a un gran problema de salud de nuestro mayor desencadenando: deshidratación, desnutrición, anemia, caídas usuales, enfermedades mentales, la reducción de sus defensas o el empeoramiento de otras patologías que pueda padecer. 

La idea es modificar los hábitos alimenticios de la persona mayor poco a poco para recuperar de nuevo su estado de salud acabando con su falta de energía.

Falta de apetito en personas mayores: tratamiento
Barriguita llena, corazón contento.

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4. Consejos para estimular el apetito en personas mayores

La falta de apetito en ancianos puede ocasionar gran pérdida de peso, incremento del ritmo cardíaco, somnolencia absoluta, conductas susceptibles y muchas alteraciones en las hormonas.

¿Cómo tratar la falta de apetito en ancianos? Los siguiente consejos de miResi te guiarán para que tu mayor recupere el apetito por completo.

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4.1. Consulta médica

En primer lugar, lo más recomendable es comentarle al médico los síntomas que tiene el mayor para realizar las revisiones pertinentes.

El protocolo del médico que le atienda será el siguiente:

  • Escuchar la historia clínica del paciente completa.
  • Valoración psicológica teniendo en cuenta síntomas y antecedentes para averiguar si la causa de esta falta de apetito es anímica.
  • Análisis de sangre, orina y heces para examinar la posibilidad de que se deba a una infección o alteración del metabolismo (como carencia de proteínas, hierro, magnesio, yodo, vitamina B, D y B12).
  • Pruebas (electrocardiograma, ecografía o radiografía de tórax) para verificar el buen estado de los órganos.
  • Endoscopia para desechar la posibilidad de una gastritis o tumores digestivos.

4.2. Nuevos hábitos alimenticios

A pesar de que la alimentación sea un bien de primera necesidad, debemos tener cuidado con las conductas que utilizamos a la hora de tratar a un paciente mayor con falta de apetito. Pues, podemos agravar la situación.

Te damos algunos consejos para sobrellevarlo en casa:

4.2.1. Establece un horario de comidas sin presiones

Pues, no debemos renunciar a darle algo de comer si lo pide (potenciando lo que se llama alimentación a demanda).

Sin embargo, lo que sí es importante es cumplir las 5 pequeñas tomas diarias para estimular el apetito.

4.2.2. Alimentación equilibrada

Debemos anteponer la calidad de los alimentos a ingerir antes que la cantidad.

Una dieta variada y nutritiva que incluya frutas, verduras, granos integrales, alimentos no grasos…

Falta de apetito en personas mayores: alimentación equilibrada
Platos que aporten energía suficiente al mayor con falta de apetito.

4.2.3. Elegir alimentos que puedan masticar

Con la vejez, los mayores experimentan problemas dentales que pueden dificultar la trituración de los alimentos, por lo que escoger recetas semisólidas ayudará en el acto de masticar del mayor.

Por otro lado, algunos también sufren problemas al tragar (disfagia).

En este caso, lo ideal será el ingreso en una residencia o centro de día para que tenga los mejores cuidados geriátricos por parte de especialistas como terapeutas ocupacionales y logopedas.

4.2.4. Controlar la temperatura de los alimentos

Lo ideal será que la comida alcance una temperatura templada, ni muy fría ni muy caliente.

4.2.5. Llevar un recuento de la ingesta de calorías

Debemos aumentar el número de proteínas para ganar energía y músculo y prevenir la desnutrición.

4.2.6. Evitar alimentos saciadores

Por ejemplo, los alimentos ricos en fibra no son adecuados, al igual que la ingesta excesiva de líquidos como el agua durante las comidas principales.

Lo ideal será incluir los líquidos entre comidas para lograr una buena hidratación y estimular su apetito.

4.2.7. Acompañarlos en la comida

Es una buena forma de pasar tiempo de calidad con ellos vigilando sus conductas alimentarias e impidiendo su aislamiento.

Además, si el grado de dependencia del mayor es bajo, podemos invitarlo a que nos ayude a cocinar para que se sienta útil y pueda elegir lo que le apetece comer.

4.2.8. Presentación atractiva de recetas

Lo de que la comida entra por los ojos, es un hecho.

Debemos intentar que sea lo más apetecible posible para nuestro mayor, adecuándose a sus gustos, preferencias y platos favoritos.

Tendremos en cuenta también la textura de los alimentos.

4.2.9. Seguimiento periódico del peso

La vigilancia en casos de falta de apetito en ancianos es muy importante.

Debemos controlar en todo momento su peso para evitar la desnutrición o algún problema de trastorno alimentario.

En caso de que detectes algo así, acude de inmediato al médico con tu mayor.

4.2.10. Preparación de infusiones

La menta, la manzanilla o la melisa son plantas naturales que ayudan en la relajación cuando estamos estresados o nerviosos.

Así, nuestros mayores se sentirán más calmados.

4.2.11. Animarlos a comer

El lenguaje positivo y la motivación ayudarán a nuestro mayor con falta de apetito a mejorar su conducta alimentaria.

Sin embargo, conductas negativas como la presión o la obligación, pondrán más nervioso al adulto y aún disminuirán más sus ganas de comer.

¡Debemos ser pacientes! Recuperar el apetito es un proceso que puede llegar a ser bastante largo. Evitemos forzar a nuestro mayor, pues él debe decidir según cómo se encuentre su cuerpo cuándo, qué y cuánto comer.

4.3. Ingreso del mayor en una residencia o centro de día

¿Tu mayor sufre un alto grado de dependencia? ¿No come? ¿Te sientes vulnerable porque no sabes cómo hacer frente a los mejores cuidados?

El ingreso de una persona mayor en una residencia o centro de día no es una decisión fácil para las familias. Sin embargo, llega un punto en el que no podemos obviar la necesidad de hacerlo.

4.3.1. Servicio de nutrición en residencias

Una persona mayor que no está comiendo bien, se puede encontrar desnutrida.

Hacer frente a la falta de apetito en ancianos por parte de un familiar cuidador puede llegar a ser una osadía porque no sabemos cómo actuar muchas de las veces.

Las residencias que forman parte de nuestra red cuentan con un servicio de nutrición y dietética en el que la atención es más que personalizada: nuestro equipo asistencial tiene en cuenta los gustos alimenticios de cada mayor. 

El nutricionista, establece un menú semanal saludable para el anciano. Esto se hará diseñando una dieta específica para personas con falta de apetito incorporando alimentos ricos en vitaminas y suplementos nutricionales proteicos. Además, todo esto teniendo en cuenta patologías como la diabetes, alergias, preferencias…

El terapeuta ocupacional, los enfermeros y los auxiliares de enfermería se encargarán de realizar una supervisión exhaustiva de sus comidas para garantizar una dieta equilibrada cocinada de forma casera y en el propio centro. Asimismo, llevarán un control sobre la medicación de cada usuario.

4.3.2. Servicio dental en residencias

Muchos de nuestros centros también ofrecen otros servicios adicionales como el dental para garantizar la salud bucal de los mayores.

Además, refuerzan piezas dentales o diseñan dentaduras postizas para que la experiencia del mayor cada vez que come sea satisfactoria. Así, podrá masticar mejor y comer más alimentos evitando la desnutrición.

4.3.3. Programa de estimulación física

La buena alimentación y la salud dental no son suficientes para fomentar el apetito en ancianos. Pues, esto depende de más factores.

La movilidad, la actividad física y el deporte aportan mucho a la vida del mayor, tanto física como psicológicamente. Al realizar ejercicio físico, nuestros mayores queman calorías y se fomenta el apetito

En las residencias de nuestra red, se imparten muchos programas de estimulación física por parte de profesionales como los fisioterapeutas que ofrecen fisioterapia de mantenimiento, fisioterapia grupal o rehabilitación

Además, también se realizan multitud de actividades de ocio que evitan el sedentarismo. Por ejemplo, las excursiones de día que realizan al exterior: una buena forma de relacionarse, salir de la rutina y mejorar la salud física.

4.3.4. Servicio de psicología en residencias

Asimismo, la salud mental también puede afectar a la falta de apetito en ancianos. Por eso, debemos cuidar mucho la de nuestros mayores.

Además, la alimentación y la mente están conectadas, afectando la una a la otra. Si el mayor está preocupado por algo, puede desembocar en conductas alimentarias negativas por ansiedad como la ingesta de mucha cantidad de comida. Esto puede originar un sobrepeso. 

Sin embargo, otras personas viven esta situación negativa de forma contraria. Presentan dificultades para comer hasta que dejan de hacerlo parcialmente. Lo que puede ocasionar una hiporexia o falta de apetito en ancianos.

De hecho, la mayoría de las residencias que forman parte de la red de miResi ofrecen el servicio de psicología para sus residentes. Un apoyo, guía y solución terapéutica para el equilibrio físico y mental de los ancianos.

Falta de apetito en personas mayores: servicio de psicología en residencias
Una mente equilibrada es tan importante como la salud física en la vejez.

Si crees que tu mayor necesita cuidados específicos para tratar la falta de apetito porque su grado de dependencia es cada vez más alto, no dudes en contactarnos. Nuestro equipo de asesoramiento familiar quiere conocer las necesidades de tu familiar para encontrar los mejores cuidados.

Podemos ofrecerte servicio nutricional, psicológico, dental y fisioterapéutico, entre muchos otros como la terapia ocupacional en geriatría. Las residencias que forman parte de nuestra red cuentan con equipos de profesionales especializados en la tercera edad y saben cómo actuar y mejorar la calidad de vida de nuestros mayores.

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Fuentes: 

Sobre el autor

Graduada en Comunicación Publicitaria y ahora redactora en miResi. Desde que tiene uso de razón, adora escribir. Cree en el valor humano a la hora de contar historias. Especialista en redacción sobre salud mental en mayores.
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